Independientes Por Estella-Lizarra reconocemos el buen funcionamiento de los conciertos, pero denunciamos el abandono de la ciudad, las deficiencias en limpieza y mantenimiento y una forma de gobernar basada en la imposición y la exclusión
Independientes Por Estella-Lizarra realiza un balance muy negativo de la gestión municipal antes y durante las fiestas. Unas fiestas que han vuelto a demostrar la enorme capacidad de Estella-Lizarra para llenar sus calles y atraer visitantes, pero que también ha hecho todavía más visibles las consecuencias de una gestión municipal que consideramos manifiestamente deficiente.
Queremos empezar reconociendo aquello que ha funcionado. La apuesta por varios conciertos, aun siendo de formato pequeño, ha conseguido atraer público y visitantes a la ciudad. Nos alegramos de ello, porque siempre hemos defendido una programación capaz de generar ambiente, actividad económica y atraer gente a Estella-Lizarra.
Precisamente por eso resulta todavía más incomprensible el estado en el que hemos recibido a quienes nos han visitado. Conseguir atraer gente para que después encuentre una ciudad descuidada, parques secos, barrios abandonados y una limpieza muy mejorable debería llevar al equipo de gobierno a una profunda reflexión. Ante esta situación hay bastante menos de lo que sacar pecho y mucho sobre lo que asumir responsabilidades.
Estella-Lizarra llegó a fiestas en un estado deplorable
Estella-Lizarra llegó a sus fiestas con un estado de mantenimiento absolutamente impropio de una ciudad que recibe durante estos días a miles de personas.
Parques y zonas verdes prácticamente arrasados por la falta de riego y mantenimiento, amplias superficies de césped perdidas que requerirán importantes trabajos de recuperación y resiembra, barrios completamente desatendidos y pasarelas que continúan cerradas sin perspectiva de que se vaya a arreglar, y puentes que están en un grave estado.
Llevamos meses advirtiéndolo. Y resulta todavía más grave en un verano marcado por temperaturas extremas y riesgo de incendios. Una ciudad rodeada de montes debería extremar el desbroce, el riego, el mantenimiento y el cuidado del arbolado.
Sin embargo, hemos llegado a agosto con menos árboles, menos sombra y más zonas verdes deterioradas, mientras se pretende presentar como alternativa esos arbustos “chupa-chups” que, a día de hoy, no dan sombra ni a las malas hierbas que crecen debajo.
Nueva maquinaria, pero peor resultado
Especialmente preocupante ha sido también el estado de limpieza durante las fiestas.
La nueva licitación ha permitido disponer de nuevos medios y maquinaria que deberían haberse traducido en una mejora del servicio. Sin embargo, la percepción durante estos días ha sido precisamente la contraria.
Los cambios introducidos desde el Área de Servicios no están funcionando. No basta con disponer de maquinaria si falla la organización, la planificación y la dirección del servicio.
Estella-Lizarra necesita urgentemente revisar la gestión del Área de Servicios, recuperar una planificación que atienda por igual al centro y a los barrios y devolver a la ciudad unos estándares de mantenimiento y limpieza acordes con lo que sus vecinos merecen.
Unas fiestas también se miden por cómo tratamos a las personas
Nuestro balance tampoco puede olvidar algunas de las decisiones que han marcado estas fiestas.
Por tercer año consecutivo las txosnas han estado prohibidas, pese a las 4.447 firmas recogidas por Festagiro, y recibir el apoyo del pleno.
Y aquí queremos ser claros: la responsabilidad política no puede cargarse únicamente sobre UPN.
UPN nunca ha ocultado su posición. Pero el PSN sostiene al actual gobierno municipal y tiene capacidad política para condicionar sus decisiones. No sirve de nada apoyar públicamente las txosnas y después permitir que la prohibición continúe. Un voto solo tiene verdadero valor político cuando se está dispuesto a defender sus consecuencias.
A ello se suma un clima de prohibiciones, expedientes y sanciones que venimos denunciando durante toda la legislatura.
Defendemos unas fiestas de todos y para todos, y eso significa aceptar que nuestra ciudad es plural. La diversidad no resta; suma. Quien gobierna el Ayuntamiento representa también a quienes no le han votado y a quienes tienen otra forma de pensar, participar o disfrutar de las fiestas.
El trato a los feriantes también merece una reflexión
Es especialmente difícil de justificar la situación de los puestos y feriantes.
En plena sucesión de jornadas con temperaturas muy elevadas, se ha mantenido la posición de UPN de cambiar su ubicación al parking de la Inmaculada, un espacio asfaltado, sin sombra y completamente expuesto al sol, que durante determinadas horas se convierte en una auténtica sartén.
Los propios feriantes han tenido que mojar el suelo para intentar rebajar la temperatura y hacer más soportables las condiciones en las que trabajan. Un autentico horno, insoportable, y unas condiciones inhumanas.
Persistir en esa ubicación cuando la realidad demuestra que los aleja de la fiesta y que genera problemas no es firmeza. Es empecinamiento.
Gobernar también significa escuchar y saber rectificar. Estas personas vienen a Estella-Lizarra, trabajan durante nuestras fiestas y contribuyen a hacerlas posibles. Merecen unas condiciones dignas y una ubicación adecuada.
Y ahora, ¿el PSN se acuerda de la Merindad?
Resulta cuanto menos sorprendente escuchar ahora al PSN responsabilizar a UPN de la ausencia de alcaldes en el Día de la Merindad y reclamar una mayor relación de Estella-Lizarra con su comarca.
Conviene tener memoria. El PSN su protagonista activo en el enfrentamiento con los pueblos y las entidades comarcales y defendió un modelo que pasaba por presidirlas ellos o abandonar estructuras como TEDER y el Consorcio Turístico para trasladar recursos a Gedemelsa. Lo que desde Independientes Por Estella-Lizarra denunciamos entonces como el intento de sustituir entidades comarcales consolidadas por un “chiringuito particular” controlado desde el Ayuntamiento y que terminó de la peor manera posible.
Porque aquel modelo no terminó simplemente en un fracaso político. Terminó con el presidente de Gedemelsa, el portavoz municipal del PSN, condenado por la Audiencia de Navarra por un delito de malversación de caudales públicos, después de utilizar 9.623,49 euros de la empresa municipal para gastos privados. Algo de lo que el PSN en ningún momento se ha disculpado.
Por eso resulta especialmente difícil aceptar ahora lecciones sobre cómo debe relacionarse Estella-Lizarra con su Merindad. Primero atacaron, chantajearon y debilitaron las estructuras comarcales existentes para lograr su control, como no lo consiguieron, montaron el chiringuito en Gedemelsa; lo que llevo a uno de los episodios más graves de la política municipal reciente; y todavía seguimos esperando una verdadera autocrítica y una petición de disculpas a la ciudadanía.
Antes de culpar a los demás de la pérdida de relación con Tierra Estella, quizá sería conveniente que el PSN empezara por asumir su propia responsabilidad en el deterioro de esas relaciones y explicar qué ocurrió en Gedemelsa.
Estella-Lizarra puede estar mucho mejor
Las fiestas han demostrado una vez más que Estella-Lizarra funciona cuando se le da la oportunidad. Una programación atractiva llena nuestras calles, genera actividad y consigue que personas de toda la comarca nos visiten.
Eso es precisamente lo que hace todavía más frustrante comprobar el estado en el que se encuentra la ciudad.
Quienes nos visitan tienen que encontrarse una Estella-Lizarra limpia, cuidada, verde y acogedora. Y quienes vivimos aquí tenemos derecho a disfrutar de esa misma ciudad durante los 365 días del año.
Tenemos trabajadores municipales, que aunque su concejala de servicios diga lo contrario realizan un trabajo extraordinario, recursos, nuevos medios y, sobre todo, una ciudad increíble con un enorme potencial. Lo que necesitamos es planificación, mantenimiento, capacidad para escuchar y humildad para rectificar cuando algo no funciona.
No queremos acostumbrarnos a los parques secos, a los barrios abandonados, a las pasarelas cerradas, a una limpieza deficiente o a decisiones tomadas por empecinamiento. Tampoco queremos acostumbrarnos a unas fiestas en las que determinados colectivos tengan que luchar cada año simplemente para encontrar su espacio.
Estella-Lizarra puede y debe estar mucho mejor. Y precisamente porque sabemos la ciudad que tenemos y todo lo que puede llegar a ser, seguiremos trabajando para recuperar una Estella-Lizarra cuidada, viva, plural y, sobre todo, de todos y para todos. Quedan 10 meses para recuperar una ciudad para todas y todos, Independientes Por Estella-Lizarra daremos la batalla.
