El año pasado organizamos un cohete alternativo porque entendíamos que había otra forma de vivir las fiestas: abierta, participativa y respetuosa con quien piensa diferente. La respuesta del Ayuntamiento fue prohibirlo y amenazarnos de posibles sanciones si seguíamos adelante. El mensaje quedó claro.
Durante este último año hemos visto cómo esa forma de actuar no ha hecho más que intensificarse: prohibiciones, amenazas de sanción, expedientes y decisiones adoptadas sin diálogo hacia colectivos, asociaciones y personas que no comparten la forma de gobernar del equipo de UPN, con el respaldo del PSN.
Ante esta situación, celebramos una asamblea para decidir si organizábamos de nuevo el cohete alternativo. La decisión no ha sido fácil. La asamblea celebrada el pasado domingo estuvo muy dividida y el resultado se decidió por un margen muy estrecho.
Finalmente, la agrupación hemos decidido que lo más prudente y responsable es no exponer a las personas que formamos parte de Independientes Por Estella-Lizarra a posibles sanciones o represalias personales.
Durante este último año no faltan los motivos, pero hemos visto cómo las sanciones económicas sí se han convertido en una realidad. A las de las txoznas, denuncias a grupos, ahora se suma la denuncia a concejala de EH Bildu con 5.000 euros y recordamos también como a nuestros propios concejales ya les sancionados con 6.000 euros durante la pasada legislatura.
La organización no puede pedir a las personas que forman parte de este proyecto que asuman ese riesgo. Creemos que la política debe ser un debate de ideas, de propuestas y de proyectos para mejorar la ciudad. Sin embargo, tenemos la sensación de que el equipo de gobierno de UPN, con el respaldo del PSN, opta con demasiada frecuencia por trasladar el conflicto al plano personal, recurriendo a prohibiciones, expedientes y sanciones en lugar de al diálogo y al contraste de ideas.
Y eso es, precisamente, lo que más nos preocupa. Que hayamos llegado al punto de que un grupo de la oposición decida no organizar un acto festivo porque considera más responsable proteger a las personas que lo integran frente a las posibles consecuencias personales y económicas.
Es una decisión que nos duele profundamente, pero creemos que nadie debería verse obligado a elegir entre participar en la vida pública de su ciudad o exponerse a sanciones de miles de euros.
Esta vez no organizaremos el cohete alternativo. Pero no van a apagar nuestras ganas de cambiar Estella-Lizarra. Hoy tenemos aún más claro que hace falta nuestro proyecto para devolver a nuestra ciudad el respeto, el diálogo, la tolerancia, la convivencia y la libertad.
Estella-Lizarra debe volver a ser una ciudad de todos y para todos. Quedan 10 meses para devolver Estella-Lizarra al color y pasar página de estos 4 años de blanco y negro.
